El coronavirus promueve solicitudes de excarcelación de presos en las cárceles españolas y francesas

La epidemia del Coronavirus también está teniendo consecuencias para las personas presas en las cárceles españolas y francesas. Quizás la más evidente, la supresión de todas las comunicaciones familiares de las personas presas.

Dichas medidas, sin embargo, no han impedido que el coronavirus penetre en las prisiones, con la infección de presos y personal de las mismas, agudizándose las duras condiciones de vida que se soportan en los centros penitenciarios españoles y franceses. Se da la circunstancia de que, entre las medidas sanitarias adoptadas en las cárceles españolas, se encuentra el aislamiento en celda individual en los casos de sospecha de estar contagiado por el CoVID-19 o confirmarse que se es positivo, en vez de la enfermería.

El propio Ministerio del Interior español adoptó una Orden que, según las asociaciones de defensa de los derechos humanos y de las personas presas, suponía un régimen aún más restringido de derechos para las personas presas así como para sus familiares, sin que se hiciese referencia alguna a medidas de asistencia sanitaria.

A la vista de la situación que se estaba generando, con restricción de derechos de las personas presas y evidentes tensiones en algunas cárceles españolas, más de una veintena de organizaciones solicitaron del Ministerio del Interior la toma de medidas para preservar la asistencia sanitaria a las personas presas en condiciones dignas y medidas especiales de control para los funcionarios y trabajadores, que eran quienes habían dado positivo y quienes podían ser fuente de contagio al estar en contacto físico con las personas privadas de libertad.

Excarcelaciones de presos enferemos graves y mayores de 70 años

Además, los firmantes del escrito demandaron también medidas de excarcelación “por motivos humanitarios” tales como la excarcelación de presos enfermos graves y de más de 70 años “por constituir un grupo con doble riesgo”; la excarcelación de presos preventivos, estableciendo otro tipo de controles si fueran necesarios; la evaluación por la Administración penitenciaria las posibilidades de progresión de grados e inste al órgano judicial competente a su adopción; la excarcelación de personas con condenas de poca duración y cumplimiento del régimen abierto fuera de las cárceles; el incremento de las comunicaciones orales ordinarias a través de locutorios, llamadas telefónicas e información a las familias de la situación sasnitaria de sus familiares presos.

La petición inicial, firmada entre otros por la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía, Salhaketa, Osabideak y el Colegio de la Abogacía de Ourense, ha visto como iba recibiendo apoyos día a día. En la acualidad, son casi 60 las entidades de derechos humanos, defensoras de los derechos de los presos, etc. que han suscrito la petición. Entre ellas, Sare Herritarra, Etxerat y Altsasuko Guraskoak. Sare, a través de las redes sociales, anunciaba su adhesión porque “los presos gravemente enfermos y los mayores deberían estar en casa, máxime cuando se suma la angustia del Coronavirus las deficientes condiciones de higiene y cuidado sanitario de las prisiones”. También se quejaban de que “escuchamos hablar sobre los riesgos del Coronavirus en personas de edades avanzadas, pero poco o nada se está hablando sobre las personas que están privadas de libertad y que se encuentran en una situación de gran vulnerabilidad”, lo que llevó a esta organización a dirigirse “de manera urgente por escrito a la secretaría general de instituciones penitenciarias, para pedirle una vez más un cambio de actitud ante la excepcionalidad con la que se aplica la legislación a lxs Presxs Vascxs”, recordando que “la mayor parte de ellos, son presxs que han cumplido 3/4 partes de su condena, de avanzada edad, con enfermedades graves e incurables…”.

La OMS y el CPT del Consejo de Europa recomiendan “alternativas a la privación de libertad”

Por si fuera poco, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Comité para la Prevención de la Tortura del Consejo de Europa (CPT) recomendaron ayer mismos a los Estados miembro alternativas a la privación de libertad para paliar los efectos del coronavirus en prisión. Ambos posicionamientos llegan días después de la queja interpuesta ante esta institución por más de 50 organizaciones europeas, entre las que se encuentran la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA) o Salhaketa Nafarroa.

Ante esta avalancha de solicitudes, el Ministerio del Interior español anunció que promovería que los presos que ya disfrutan del tercer grado o se les flexibilizó el régimen de vida (como los condenados por el procés) puedan permanecer en sus domicilios sin acudir a dormir a prisión.

En lo que a los presos vascos se refiere, sólo el preso Gorka Fraile disfrute del tercer grado, y no deberá volver a dormir a prisión hasta el 5 abril, en principio. La cruz es la de los presos vascos que, estando en segundo grado, han visto como quedaban sin efecto los permisos (de entre 4 y 6días) para salir de la prisión.

El Gobierno francés prepara la excarcelación de 5.000 presos

Por otra parte, esta semana se ha conocido también que el Gobierno francés, tras diversos motines en sus cárceles, está preparando un plan para poner en libertad a 5.000 presos al final de la condena o con problemas graves de salud, en línea con lo demandado por el Obervatorio Internacional de Prisiones. (OIP).

El Ministerio francés de Justicia ha analizado hoy con sindicatos de personal de prisiones un plan que contempla la excarcelación de 5.000 prisioneros «a los que queda menos de un mes para completar su condena» o que padecen problemas graves de salud. Un primer paso en la línea de las peticiones cursadas, entre otros organismos por la OIP, y que ha anunciado la emisora pública FranceInfo, en un contexto de motines en varias prisiones. También la institución que vela por el control general de prisiones defendió al inicio del confinamiento en el Estado francés por la epidemia del Coronavirus defendió la puesta en libertad bajo control judicial de los presos preventivos, la aceleración de medidas de excarcelación de presos al final de su condena y la suspensión de penas en caso de enfermedad.

No solo el OIP, también la institución que vela por el control general de prisiones defendió al inicio del confinamiento –que cumple este martes la primera semana– la puesta en libertad bajo control judicial de los presos preventivos, la aceleración de medidas de excarcelación de presos al final de su condena y la suspensión de penas en casos de enfermedad, caso en el que se encuentra el preso vasco Ibon Fernández Iradi, que padece una esclerosis múltiple. Está por ver si dichas medidas pudieran beneficiar también al preso vasco gravemente enfermo Josu Urrutikoetxea, quien, con 69 años, es además preso preventivo sin condena firme, y a los presos de Ipar Euskal Herria Jakes Esnal, Ion Kepa Parot y Xistor Haranuru (de 69, 68 y 66 años respectivamente), que el 4 de abril cumplirán 30 años en prisión y para los que sus abogados han solicitado su puesta en libertad condicional. Una demanda que, además de contar con el visto bueno de los jueces, reúne un amplio consenso social y político en el norte de Euskal Herria, pero que ha sido hasta ahora bloqueada por la fiscalía.

Sareetara

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