Vicrila sale del concurso de acreedores tras ser adjudicada a la firma inversora Mivaricar

Tras casi año y medio en un concurso de acreedores en el que entró acuciada por una deuda de 50 millones de euros, la compañía vizcaína fabricante de vidrio de mesa Vicrila ha salido de ese proceso tras haberse formalizado de forma definitiva su adquisición por parte de la firma inversora vasca Mivaricar, conformada por las familias Lanzagorta y LópezAnte.

El último escollo pendiente antes del mero trámite administrativo del traspaso de la propiedad, que se llevó a cabo el pasado día 31 de mayo, se salvó el 16 del mismo mes, cuando los siete sindicatos con representación en Vicrila suscribieron con Mivaricar un nuevo convenio colectivo. Un pacto de cinco años de vigencia que contemplaba una rebaja salarial media del 25% a la totalidad de la plantilla de la empresa, que ha quedado reducida a 234 trabajadores de los 300 que tenía cuando entró en la fase concursal, y que a principios de este año aún estaba compuesta por unos 275 empleados.

La firma de este convenio era una condición fijada por Mivaricar para hacerse con la empresa fabricante de vidrio ubicada en el barrio de Lamiako y poder proceder a su relanzamiento.

El Juzgado de lo Mercantil número 1 de Bilbao ya había autorizado el 28 de marzo pasado la operación de adquisición de Vicrila por parte de Mivaricar, el último de los varios interesados que ha tenido la compañía vidriera a lo largo de año y medio. Los intentos que por una u otra razón no llegaron a fructificar estuvieron protagonizados, principalmente, por los fondos de inversión Sainberg –controlado por el estadounidense HIG– y el español Gestiber.

Sareetara

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