Dar oxígeno a la derecha española siempre es un error

Arnaldo Otegi Mondragón I Coordinador General de EH Bildu

Hace tiempo que venimos señalando la autentica crisis que vive el Estado español. Una fotografía reveladora de la descomposición del Régimen del 78 es la que muestra al monarca emérito exiliado en los Emiratos Árabes. La vacunación de las infantas y de un exdirector del CESID es otro giro más en este autentico esperpento.

Hay mas señales de esa decadencia política: la victoria electoral del independentismo en Catalunya, el aumento de la represión y la censura en el Estado, la rebelión del poder judicial frente al legislativo y el ejecutivo, los chats de militares emplazando a un golpe de estado, la normalización del fascismo.

Ante este panorama, desde una perspectiva vasca, hay una oportunidad para renovar la oferta independentista. Somos la única alternativa real a esa visión antidemocrática, retrógrada, empobrecedora y asfixiante que ofrece el Estado español.

EH Bildu ha señalado una y otra vez la profundidad de la crisis del Régimen del 78. Hemos denunciado cómo, ante esta crisis, existe una tendencia estructural por parte de algunos poderes del Estado para aumentar el carácter autoritario del sistema político español. En este momento, esa fuerza reaccionaria se articula en torno a lo que se ha denominado popularmente como el «trifachito».

En este contexto, EH Bildu fijó una prioridad: frenar el acceso de ese «trifachito» al poder. Hemos mantenido ese compromiso en todas los sitios. En Euskal Herria hemos facilitado gobiernos en Nafarroa, a pesar de que otras fuerzas no han tenido la inteligencia ni la generosidad lógicas, y prefirieron que gobernase la derecha. También hemos actuado así en algunos pueblos de la rioja alavesa, apoyando a candidatos del PNV para que la alcaldía no cayese en manos del PP. Llevamos ese mandato antifascista a las diferentes elecciones y hemos cumplido nuestra palabra.

EH Bildu estuvo en la moción de censura contra Rajoy y facilitó la puesta en marcha de gobiernos progresistas en Madrid y en Iruñea. Entendimos que, además de frenar la alianza de la derecha española, la nueva situación política permitía abrir «ventanas de oportunidad» para plantear soluciones, siquiera parciales, en tres ámbitos que son cruciales para el futuro de nuestro pueblo: la cuestión nacional, la cuestión social y la paz y la política penitenciaria. Para nosotros y nosotras, es una oportunidad más para solucionar problemas y avanzar en la ruptura con todo lo que Franco dejó atado y bien atado.

Ojo, cuando EH Bildu habla de «ventana de oportunidad» no intenta crear falsas expectativas ni fía todo a este escenario. Sabemos perfectamente de lo que es y de lo que no es capaz el Estado español. Nuestro proyecto no depende de lo que vayan a hacer ellos, sino de lo que seamos capaces de hacer nosotros y nosotras. Pero no podemos rechazar ninguna opción que nos permita avanzar, aunque sea de manera parcial, tanto en nuestros derechos sociales y nacionales como en la construcción de la convivencia.

Si bien para nosotros esta no es la única oportunidad, ni mucho menos, sí lo puede ser para un Gobierno español que se reclama de izquierdas. En sus manos está demostrar que es capaz de superar en términos democráticos las hipotecas heredadas de la Transición. La carga de la prueba está sobre ellos, y no en los independentistas vascos, catalanes o galegos. Le toca a este Gobierno demostrar que existe de verdad una posibilidad de resolver en términos democráticos los problemas nacionales y sociales que lastran la historia política del Estado español durante siglos.

De igual modo que hay fuerzas que quieren atajar la crisis del Régimen del 78 con más autoritarismo, y hay otras que apenas dibujan los pasos que podrían suponer un cambio transformador, hay otros que buscan reconstituir ese régimen. En ese sentido, observamos con cada vez mayor preocupación que el PNV apuesta por estabilizar el viejo régimen. Añoran quizás unos pactos de Estado sustentados en el bipartidismo, donde ellos ejercían de conexión privilegiada.

Es curioso que estas maniobras coincidan con el 25 aniversario de la victoria de José María Aznar. El padrino de Pablo Casado se apoyó en el PNV para en la siguiente legislatura emprender una escalada represiva y antivasca terrible. Estos días, constantemente escuchamos a dirigentes del PNV meter presión al Gobierno de PSOE y Unidas Podemos, simulando mesura pero haciendo el juego a la derecha española. En esa línea, alaban la aproximación del PP hacia sus posiciones, como si existiese un PP honorable, distinto al de Casado y Bárcenas, uno que no sea una pata del «trifachito». En esta deriva, y a modo de ejemplo el PP ha llegado a ceder al PNV uno de sus vocales en el CGPJ.

Hoy por hoy, nadie ve al PP como alternativa. Nadie menos, aparentemente, el PNV, que se dedica a darle oxígeno cuando está asediado por escándalos de corrupción e inhabilitado por una dirección que liquidó a Alfonso Alonso por ser reformista. ¿Qué ganaría Euskal Herria si esa presión surtiese efecto y el PSOE cambiase de alianzas? Al PNV no le gusta que los independentistas vascos y catalanes sean imprescindibles en la aritmética del Congreso de los diputados. Pero, ¿cuál es su alternativa? ¿Un PSOE apoyado por el PP? ¿Elecciones?

El PNV se está convirtiendo en el partido del «no» permanente, pero a la derecha española le dice «quizás». Como partido, podrían tener más influencia si vuelve el bipartidismo y se reconstruye el régimen, con su corona «republicanizada», con su poder judicial reaccionario y con su estructura económica corrupta. Pero, ¿en qué benefician a nuestro país y a nuestra sociedad esos escenarios? ¿Qué ganaríamos los abertzales si tuviésemos más diputados en Madrid y peores interlocutores?

Al mismo tiempo, los dirigentes jeltzales tratan a EH Bildu no como adversario político, sino como su autentico enemigo. Esparcen tinta de calamar para ocultar las verdaderas intenciones de la deriva que han comenzado. No muestran la más mínima decencia, ni se paran a pensar en el en daño que provocan. Solo para embarrar el terreno de juego político. ¿Qué sentido tiene una actitud tan irresponsable?

En este contexto, desde EH Bildu apostamos por una política de alianzas clara con el conjunto de las fuerzas independentistas del resto de pueblos. Apostamos también por mantener una interlocución honesta y constructiva con los partidos y las organizaciones que intenten buscar alternativas a los equilibrios de poder heredados del franquismo. Pensamos además que en Euskal Herria existen consensos suficientemente amplios en muchas cuestiones como para llegar a acuerdos que hagan frente a los grandes retos de décadas a los que nos tenemos que enfrentar.

Recordando a Telesforo de Monzon, para nosotros y nosotras no hay más enemigo que aquel que no nos reconoce como nación, nos niega el derecho a la autodeterminación y nos condena a vivir en sociedades donde la desigualdad va en aumento. No lo están poniendo fácil, pero no podemos renunciar negociar y a tejer alianzas, a ejercer nuestra voluntad política como pueblo. En ningún caso vamos a desistir de sacar adelante el mandato que nos han dado nuestros votantes ni vamos a dejar de cumplir nuestros compromisos con el pueblo vasco.

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