Conociendo los proyectos para Pinueta :: Gradiente 2020

La propuesta denominada Gradiente 2020 es presentada por sus autores como «un nombre que intenta explicar conceptualmente este  proyecto».

Desde el punto de vista urbanístico, teniendo en cuenta que la edificación existente modela un espacio urbano, no reglado e intersticial, unido al aparatoso uso del coche y la vegetación desintencionada, la propuesta regulariza la ordenación, tanto geométricamente como en usos, jerarquizando el espacio, priorizando el uso peatonal, estancial y el tratamiento paisajístico.

Por otro lado, se pretende mejorar las comunicaciones, tanto funcionales como visuales con el “pulmón verde” como con el resto del municipio. La escala arquitectónica se ajusta en la sección, y se permeabilizan las calles y las perspectivas urbana y natural.

La Plaza Cervantes se convierte en el ‘corazón’ de la intervención I Foto: leihoa.info

La Plaza Cervantes se convierte en el “corazón” de la intervención, articulando los fluidos de movimiento, de personas (urbano y de itinerario) y de vehículos. Se convierte en centro articulador de la vida del barrio.

El gradiente se aplica a las nuevas zonas de uso peatonal, objetivo de puesta en valor de este proyecto, desde las que se puede visualizar la penetración de las calles más importantes hacia la ladera de Artaza, buscando tener visuales limpias y claras.

Pretende redefinir el tejido urbano, graduando desde lo más urbano, lo más duro, a lo mas vegetal, al paisaje circundante. Desde lo más urbano, a lo más natural. Revalorizando los espacios intracelulares y dotándolos de valor. Apareciendo en el tejido urbano pequeñas plazas de estancia, negocio o esparcimiento. Limpiando las líneas maestras del entramado.

El pavimento propuesto de piezas, cualificando arquitectónicamente los espacios, para podernos adaptar a la evaluación necesaria de conservación de árboles existentes.

Esta evaluación debe ser ejecutada con rigurosidad.

La graduación que establece “pavimento verde” puede ser sustituida por una  piedra natural “verde” que personalice la intención urbana de la propuesta. Suelos de pavimento limpios con mobiliario que van poco a poco reverdeciéndose, hasta conseguir superficies de pradera y arbolado.

El aparcamiento se reconfigura y ordena, surge un nuevo parking de barrio, que libera las calles y se amplía el de la calle Bizkaia. El aparcamiento se ajusta a las necesidades vecinales.

Plaza Cervantes con su Kiosko-bar I Foto: leihoa.info

La solución resuelve la plaza de Cervantes, a través de un diseño ortogonal, que mediante pequeños muritos va recogiendo las diferencias de cota de los distintos espacios de la plaza además de absorber las escaleras o rampas necesarias, cumpliendo normativas de accesibilidad, y facilitando transitar de unos espacios a otros.

Este es un proyecto de gradientes, y en la plaza el gradiente principal es el de los usos, desde el de los de más edad, ocupando las cotas más bajas, hasta los de menos ocupando las más altas a la vez que alejándose del paso de vehículos.

El espacio de la plaza además contiene zona de Kiosko-bar donde los cuidadores de los más pequeños pueden disfrutar de un rato de charla sentados en el espacio exterior, y de una cubierta para que los niños puedan jugar independiente de las condiciones meteorológicas. El diseño de la plaza parte del inicio de la intersección de la calle 1 de Mayo con la calle Amaia. Esta calle que penetra en sentido perpendicular hacia la plaza, amplía sus aceras y mantiene dos hileras de plazas de estacionamiento de servicio en batería, entre las cuales se van introduciendo secuencialmente los pavimentos elegidos para las zonas de tránsito peatonal, con árboles. Es el preámbulo al espacio peatonal de esparcimiento por excelencia en el barrio, la plaza Cervantes.

La propuesta se retranquea respecto de la alineación actual, en la que de forma brusca se pasa de la edificación al terreno vegetal, Surge una suerte de muros de contención aterrazados que se convierten en la charnela entre un mundo y otro. El espacio de respiro generado, propone un paseo urbano, además de permitir el camino para los viandantes, por este espacio actualizado, higieniza el espacio trasero, lo ventila, y permite la inserción de un nuevo lugar multiusos, parking y celebración de eventos, reforzando los usos de la plaza Cervantes.

Dentro de la comunicación con Artaza y Leioa, en general, se proyecta una suerte de pasarelas, mitad apoyadas, mitad en vuelo, como itinerario peatonal complementario del barrio.

La propuesta resuelve la batalla entre el peatón y el coche, confraternizándolo, recalando ambos, y reorganizando el espacio, al dotar de identidad y complejidad los distintos elementos que surgen en el planeamiento urbano.

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