Vecinos de la zona de Artaza recogen más de 2.100 firmas contra el proyecto del Subfluvial de Lamiako

Advierten de los «graves problemas» que generará el proyecto en una zona de Artaza

Más de 2.100 vecinos que residen en los alrededores de la rotonda de Artaza, en el lado de Getxo, han presentado alegaciones conjuntas al proyecto de Subfluvial presentado por la Diputación Foral de Bizkaia en las que manifiestan su desacuerdo por «los graves problemas» que, a su juicio, generará el mismo en ese entorno urbano. El túnel bajo la ría, el proyecto estrella de infraestructuras de la institución foral para esta legislatura, unirá ambas márgenes y saldrá a la superficie en esta encrucijada de caminos que separa Leioa y Getxo.

La galería costará 400 millones de euros y se espera que esté lista para 2028. Este año se prevé la aprobación del proyecto, cuyo borrador inicial fue sometido a información pública durante el mes pasado. Fruto de este proceso, los propietarios de al menos 5 comunidades de vecinos de la zona (que aúnan a 24 portales y más de 2.100 vecinos en total) se han opuesto a la construcción del subfluvial, en los términos en los que por ahora está planteada la iniciativa.

El vecindario de esta zona se muestra preocupado por el posible colapso del tráfico por la reducción de carriles prevista en superficie; el ruido que generarán los coches; la pérdida de espacios para el peatón y los ciclistas, así como por «la peligrosidad» que entrañará la entrada y salida a los garajes que dan servicio a sus viviendas.

El escrito presentado ante la Diputación explica que entre el puente del metro y la rotonda de Artaza se pasará de contar con cinco carriles (3 para un sentido y 2 para otro) a uno solo para cada dirección. El cambio tiene que ver con la necesidad de dejar sitio para habilitar el acceso descendente hacia el túnel que atravesará la ría. Esta reducción «nos plantea serias dudas sobre la capacidad a la hora de absorber el tráfico que discurrirá» por los carriles únicos. Insisten en que «se pretende recoger en un único vial todo el flujo de vehículos con origen en Las Arenas, Puerto Deportivo y Neguri y con destino a toda la Margen Derecha, Bilbao, Uribe-Kosta, aeropuerto y corredor del Txorierri».

«El proyecto reconoce que puede haber problemas»

Según las alegaciones, en el proyecto aprobado de manera inicial, «ya se reconoce» que puede haber problemas, sobre todo en hora punta. Y en este contexto, los residentes en la zona añaden que el plan no tiene en cuenta, al menos, dos aspectos importantes y que agravarían la situación futura: «No contempla la restricción de capacidad asociada a las maniobras de entrada y salida a las urbanizaciones afectadas». Es decir, si un coche de estas comunidades (en las que viven más de cien personas) accede o sale de su casa, repercutirá negativamente en la fluidez del tráfico. Sobre todo a la hora de entrar, puesto que las puertas de los garajes «tardan entre 25 y 30 segundos en abrirse», un tiempo durante el que se bloquearía por completo el único carril que se pretende dejar.

Un segundo aspecto que, aseguran, no se ha tenido en cuenta, es la posibilidad de que haya averías o accidentes. «En estos casos se obstruiría todo el tráfico de salida de Las Arenas y Neguri, ya que el coche quedaría confinado en un carril único, entre muros y una acera de dos metros, sin poder apartarse ni ser rebasado». Ante este escrito de alegaciones, la Diputación sostiene que va a estudiar su contenido de «manera minuciosa», estando abiertos a cambios. «Se trata del proyecto inicial, no el definitivo, y aún hay tiempo para tener en cuenta estas aportaciones, si realmente son viables y suponen una mejora del plan».

«Empeorará la calidad de vida de la zona»

Los vecinos del entorno de Artaza no paran de hablar del subfluvial de Lamiako. «Hemos estado repasando el proyecto de manera concienzuda y las conclusiones son que va a empeorar de manera importante la calidad de vida y la seguridad del barrio, si se ejecuta tal y como está previsto», apunta un residente. Además de reducirse el espacio para el peatón (se eliminarían los pasos subterráneos y se acortarían las aceras), la preocupación también se extiende a un eventual aumento del ruido y la presión sonora. «La contaminación acústica va a crecer y las pantallas que se ha previsto instalar van a ser insuficientes».

Sareetara

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