Bases para una nueva Ordenanza de Civismo y Convivencia en Leioa

Diego I. González Moyano

 Coordinador de EH Bildu Leioa

Ayer miércoles, 6 de julio, concluyó la fase previa de consultas para la actualización de la Ordenanza de Civismo y Convivencia de Leioa. El grupo municipal de EH Bildu presentó a tal efecto um Informe Preliminar con nuestras consideraciones en la materia.

Para ello EH Bildu ha contado con la muy valiosa ayuda y apoyo técnico de José Ignacio Cubero, profesor de Derecho Administrativo de la UPV/EHU y experto en el tema que nos ocupa, porque consideramos que las políticas públicas deben inspirarse en el saber teórico y en el Derecho consolidado.

Desde un punto de vista formal objetamos el escaso margen temporal para la participación previa, ya que hubiera sido conveniente recabar las opiniones de las asociaciones de nuestro municipio. Este tipo de omisiones resta legitimidad a normas como ésta.

En cuanto al fondo, son tres las cuestiones básicas que la Ordenanza debe resolver: la salvaguarda de los derechos humanos y su adecuación al marco regulador  de la potestad sancionadora, las infracciones en el uso del espacio público y la acción positiva del municipio.

La Ordenanza debe promover soluciones que no descansen exclusivamente en la introducción de limitaciones imponiendo un severo régimen sancionador. Al contrario, debe sustentarse en la educación, la proactividad, el fomento de la participación y, sobre todo, el principio de mínima intervención del Ayuntamiento en caso de ejercicio de derechos fundamentales por vecinos y vecinas.

Priorizar lo proactivo sobre lo punitivo

Debe optarse por un modelo que priorice lo proactivo o conciliador sobre lo punitivo, comprometiéndose en la garantía de los derechos fundamentales y las libertades públicas. Sin duda existen derechos e intereses que pueden colisionar y la Administración debe ofertar soluciones o alternativas para solventar los problemas de colisión, pero fundamentándose en los principios de no discriminación, proporcionalidad, ponderación, mínima intervención y siempre habilitando cauces para que los derechos convivan o se concilien de la mejor manera posible.

Es conveniente evitar la estigmatización formal y práctica de determinados colectivos que utilizan el espacio público (indigentes, extranjeras, religiosas o aquellas reivindican determinadas ideas políticas, sociales, sindicales, etc.

Sería conveniente que en la memoria técnica se describan los principales problemas y retos en el uso del espacio público, añadiendo testimonios, quejas y sugerencias de la ciudadanía, asociaciones, etc.

Siendo importante la conservación y protección del espacio público, no debe limitarse, como hasta ahora, a contemplar infracciones y sanciones. El municipio debe ser, ante todo, un vehículo que irradie e impulse la participación y el uso del espacio público por todas las personas, crando modelos de convivencia a partir de ciertas herramientas.

La vía represiva o meramente limitativa genera enormes inconvenientes desde la perspectiva de las garantías de los derechos humanos. Las sanciones deben considerarse última ratio porque, en sí, constituyen un fracaso previo en una gestión del espacio público respetuosa con los derechos fundamentales.

En estas breve líneas resulta imposible abordar todas nuestras consideraciones aunque debemos anunciar nuestro compromiso con quien lo desee para el contraste e, incluso, el acuerdo, a fin de que Leioa disponga de una Ordenanza avanzada en derechos, progresista, que sienta como un valor a proteger la participación de toda la ciudadanía en la vida del municipio.

Sareetara

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