Historia de Leioa: Edad Media (II)

Bizkaia se vio muy afectada por la crisis económica de la Edad Media. En la documentación escrita abundan las referencias a despoblados, caseríos vacíos y mortuorios. El Señor de Bizkaia redujo el avecindamiento de labradores en las villas o les obligó a continuar con el estatuto jurídico precedente, para redistribuir y agrupar a la población diezmada y diseminada y no perturbar la ya de por sí muy complicada situación social.

La imposibilidad de mantener contactos comerciales continuos (repentinamente interrumpidos cuando se presentaba la peste), lleva a las comunidades a procurarse la autosuficiencia agrícola cultivando el manzano, el viñedo (para producir txakoli), los productos de la huerta y los cereales (mijo o borona, cebada, centeno, avena y poco trigo), las castañas y los frutales. La cabaña ganadera la componían el ganado vacuno, equino, ovino y porcino. El mayorazgo evitaba la fragmentación excesiva de la propiedad, paliendo en cierta medida la crisis, sin hacer desaparecer por completo sus consecuencias.

Vida cotidiana

Carecemos de de fuentes que nos permitan conocer los modos de vida de nuestros antepasados en Leioa, pero sí que vivían en casas de madera, que con el tiempo, fueron combinando con la piedra para evitar los frecuentes incendios. Las casas se encontraban, diseminadas, en la zona alta del pueblo, ya que parece que el poblamiento de Leioa surgió como prolongación del asentamiento de la zona del Goierri y Erandio Goikoa hacia la franja que va desde Lertutxe hasta Peruri, dedicándose de lleno a las tareas agrícolas: cultivo, pastoreo y explotación del bosque (que proporcionaba leña, hoja y frutos). Las tierras se repartían en pequeñas porciones capaces de mantener a una familia, que pasaban de una generación a otra. Una parte del terreno, no obstante, se reservaba para el uso común.

La conciencia de pertenencia a una familia, casa y vecindad y los ritos religiosos impregnaba la vida del nacimiento a la muerte. Según avanzó la Edad Moderna la familia patriarcal amplia se transformó lentamente en una troncal o nuclear más reducida, formada por los abuelos, los padres, los hijos y algún familiar soltero, por lo general los tíos. La familia era conocida por el nombre de la casa. A veces, la propia casa recibía el nombre del oficio de alguno de sus moradores.

La economía rural exigía una serie de prácticas colectivas imposible de realizar por una sola familia. Se hacía necesario una institución más amplia: la vecindad. Ejercía funciones de control social y ritualización colectiva. Cuando tuvo conciencia de sí misma decidió desligarse de los lazos que le unían a Erandio.

La fundación de Leioa

Es el 31 de octubre de 1526, tras un pleito (del que, una vez más, no hay constancia documental) relacionado con el cobro de los diezmos entre el patrono de Santa María de Erandio, don Juan Alonso de Mujica, señor de Butrón y el cabildo de beneficiados de la misma por una parte, y los vecinos de Lejona y Lejonagoitia por otra, se dictó la sentencia² por la cual la iglesia de San Juan Bautista dejaba de pertenecer a la de Erandio.

El aumento de población en Leioa (generalizado en Bizkaia de mediados del siglo XV a mediados del XVI), su traslado desde las zonas elevadas a los valles para cultivar tierras más fértiles  y dedicarse a la incipiente actividad molinera fluvial, así como las molestias de tener que trasladarse hasta Erandio para oir misa debieron ser las razones más importantes para que los residentes en Leioa intentar tener una parroquia propia y cercana. Erandio puso la condición de que los vecinos de Leioa siguiesen enterrándose en Erandio y acudiesen allí a oir misa en determinadas fiestas religiosas, que fueron desapareciendo con el tiempo.

Al disponer desde ese momento de parroquia propia, los leioaztarras se organizaron en anteiglesia independiente, eligiendo fiel regidor (similar al alcalde actual) a Diego de Aretxabaleta, apoderado también a Juntas de Gernika. Leioa ocupó el asiento 36 (posteriormente el 46) en las Juntas Generales.

A pesar de ello, los pleitos con las anteiglesias limítrofes fueron frecuentes, y Leioa se empeñó siempre en mantener su integridad territorial frente a Getxo y Erandio, que pretendía poseer los arenales de Artatza y algunas zonas de Santimami.


Notas

¹ Este artículo se ha extraído del libro Leioa a través de la historia, de Ana López Asensio, publicado por el Ayuntamiento de Leioa el año 2001.

² Sentencia del fundar y quedar de la Iglesia de Lejona, realizada por Juan Ruiz de Ocharcoaga, Arcipreste de Durango, y Pedro Urtiz de Arana, Arcipreste de la Villa de Tavira de Durango, jueces árbiros escogidos y nombrados por D. Juan Alonso de Mújica, patrón de la Iglesia de Santa María de Herandio. Apéndice del ya citado libro de Ana López Asensio.

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