El COVID 19 y su transmisión en la infancia :: Planes para el verano y otras cuestiones (II)

Maria José Peleteiro Ramos I Médica y concejal de EH Bildu

Siguiendo el hilo de lo anunciado en el artículo de ayer hoy comentaremos como se manifiesta más habitualmente la infección COVID 19 en los niños.

Una proporción significativa de niños con COVID 19 no parece desarrollar ningún síntoma o tener síntomas subclínicos. En ausencia de pruebas comunitarias o serológicas generalizadas, no está claro cuál es esta proporción. Los datos de población pediátrica más detallados de China mostraron que el 13% de los casos confirmados mediante test no tenían síntomas (casos detectados por rastreo de contacto). Teniendo en cuenta los casos confirmados y sospechosos, el 32% de los niños de 6 a 10 años eran asintomáticos. Los datos de los departamentos de emergencia italianos encontraron que el 21% de los niños con SARS-CoV-2 positivo no presentan síntomas.

En los casos en que si presentan síntomas las características clínicas en niños sintomáticos son algo diferentes a las de los adultos. Los niños tienden a tener una enfermedad más leve. Las características actuales más comunes son tos y fiebre, que ocurren en más de la mitad de los pacientes sintomáticos. Los síntomas del tracto respiratorio superior, como la mucosidad o “aguadilla en la nariz” y el dolor de garganta, también son relativamente comunes y ocurren en 30-40% de los pacientes. No es raro que los niños tengan diarrea y/o vómitos (alrededor del 10% de los casos), incluso en algunos casos como su única característica de presentación. Se han reportado varias series de casos de erupciones cutáneas (que a menudo ocurren en los pies / dedos de los pies) desde Europa, asociadas simultáneamente con el brote de COVID-19, pero con pocos casos confirmados simultáneamente de estar infectados.

Los análisis de sangre también muestran características ligeramente diferentes para los adultos: la mayoría tiene recuentos de linfocitos normales o, a veces, elevados. Los marcadores inflamatorios a menudo se elevan, pero solo muy levemente. En ocasiones se pueden presentar elevaciones leves en las transaminasas hepáticas como sucede en otras infecciones causadas por virus habituales.

Las características radiográficas en los niños también son algo diferentes a sus contrapartes adultas. Las radiografías de tórax a menudo son normales, y muchas tomografías computarizadas de tórax también son normales. Cuando se observan cuadros menos graves, sin embargo, un número razonable de niños tiene neumonía bilateral. Parece haber pocos signos clínicos en los niños que diferencien COVID 19 de otras infecciones de virus respiratorios infantiles.

No está claro por qué COVID19 parece ser menos común y grave en niños que en adultos. Algunas explicaciones son que presentan   una respuesta inmune menos intensa al virus que los adultos; se cree que el síndrome de liberación de citoquinas es importante en la patogénesis de las infecciones graves por COVID 19 y por otra parte el receptor del virus del SARS-CoV-2 parece que se comporta de manera diferente en el tracto respiratorio de los niños en comparación con los adultos.

Se destaca un fenómeno emergente de un síndrome de respuesta hiperinflamatoria, similar al shock de Kawasaki, con informes publicados de Londres, Italia y Francia en una cohorte de niños con evidencia de infección pasada por COVID-19. Se están realizando investigaciones para determinar un vínculo y un mecanismo de la enfermedad.

Hay pocos datos clínicos que nos informen sobre el efecto de COVID19 en niños con otras enfermedades, pero en la mayoría de las series analizadas, aun teniendo problemas de salud de base como trasplantes, enfermedad inflamatoria intestinal o procesos neoplásicos los casos han sido leves en su mayoría. Las tasas de complicaciones de la infección por SARS-CoV-2 no parecen desproporcionadas a las de otros virus respiratorios a partir de estos datos iniciales.

Para terminar, no queremos dejar de exponer los problemas derivados del confinamiento, sobre todo en aquellos hogares con mayor número de convivientes, con convivientes intergeneracionales y de menor nivel de ingresos económicos. A la brecha digital en el acceso al material educativo, se une el no disponer de un sitio para realizar sus tareas. No podemos dejar de citar tampoco las condiciones tan adversas para aquellos niños y niñas que directamente o indirectamente son víctimas de la violencia familiar. Todos esos efectos en el terreno emocional y del desarrollo, tendrán que ser evaluados a posteriori, pero sobre todo deberán ser tenidos en cuenta a la hora de mejorar y aumentar los recursos de la red de salud comunitaria, salud mental y área de educación formal e informal.

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