El Covid 19 y su transmisión en la infancia :: Planes para el verano y otras cuestiones (I)

Mari Jose Peleteiro I Médica y concejal de EH Bildu Leioa

Ahora que el verano se acerca y queda menos tiempo para el regreso previsto a las aulas  en septiembre (de los menores de 14 años), queremos ofreceros algunas reflexiones basadas en la revisión de la literatura científica al respecto del papel de la infancia en la cadena de transmisión de la enfermedad, la evaluación de su susceptibilidad para ser contagiados, el numero de casos  de enfermedad  Covid 19 en menores de 10 años y la razón de por qué los niños presentan cuadros mucho menos graves, entre otros aspectos relevantes.

Intentaremos dar, con rigor científico, algunas consideraciones que os permitan a los padres y madres responsables del cuidado de las “crianzas” decidir sobre qué hacer con respecto a la conciliación, a la participación de menores en actividades de ocio educativo, etc. Dada la complejidad del tema y con el objetivo de no saturar con la información, repartiremos el articulo en tres días.

En el de hoy empezaremos por lo mas conocido:  todos hemos escuchado dos ideas que se nos han quedado grabados y que pasamos a explicar: La primera idea que se nos comunicó fue la de que los y las niñas eran en general asintomáticos y esta condición los convertía en una fuente importante de transmisión, de ahí que la primera medida adoptada fuese el cierre de los colegios e institutos.  Analizaremos qué hay de verdad en esta doble afirmación.

Incidencia de la infección por Covid 19 en la infancia

En primer lugar hay que avisar que saber la incidencia acumulada (total de casos nuevos diagnosticados) de la infección por Covid 19 en la población infantil es muy difícil de conocer, ya que a la mayoría de los niños infectados, al no tener síntomas o presentar síntomas muy leves no se les realizó prueba diagnóstica (PCR).

¿Cómo se puede entonces buscar esta información? Podemos buscar estos datos en países o poblaciones donde han realizado pruebas comunitarias mucho más amplias, que las realizadas aquí. En Corea del Sur, por ejemplo, donde se realizaron pruebas comunitarias muy extensas, comunicaron que una minoría de los positivos eran casos en niños (5-6%).

Islandia evaluó el 6% de toda su población y encontró un número drásticamente menor de casos en niños: el 6,7% de los niños menores de 10 años dió positivo en «pruebas dirigidas» (en sintomáticos) en comparación con el 13,7% de los que tenían 10 años y mas y encontraron 0 niños menores de 10 años positivos en el cribado poblacional (voluntario) en comparación con el 0,8% de los mayores de 10 años.

El principado italiano de Vo evaluó al 85% de su población después de su primera muerte por Covid 19, y no encontró casos positivos en niños a pesar de que el 2,6% de la población era positiva. Este hallazgo se repitió cuando testaron nuevamente a su población dos semanas después, a pesar de que varios niños vivían en hogares con contactos positivos confirmados.

Finalmente, un estudio en los Países Bajos está realizando pruebas de serología comunitaria (en busca de anticuerpos contra el SARS-CoV-2 como evidencia de infección actual o previa) y ha publicado resultados preliminares. Han encontrado que el 4.2% de los adultos son positivos en comparación con el 2% de los menores de 20 años.  En el estudio del Estado español, en el que se realizaron test también en la CAV,  la prevalencia estimada de anticuerpos IgG frente a SARS-Cov2 es de un 5 %, siendo muy similar en hombres y mujeres, mientras que  en relación con la edad, la prevalencia es menor en bebes, niños y  jóvenes, permaneciendo bastante estable en grupos de más edad.

Si bien no podemos estar seguros hasta que tengamos los resultados de estudios de serovigilancia generalizados y de alta calidad, parece cada vez más probable que haya relativamente pocos niños con enfermedad de Covid 19 en la comunidad, particularmente entre más pequeños (<10 años).

Probabilidad de que un niño infectado sea transmisor de la enfermedad

La segunda pregunta es entonces qué probabilidad hay de que una vez infectado un niño sea transmisor de la enfermedad.  Esto es casi imposible de decir en este momento, ya que no tenemos experimentos directos que comparen la exposición a un niño infectado con la exposición a un adulto infectado, en particular porque los niños parecen formar un pequeño número de casos índice (el transmisor).

Por ejemplo, en el estudio de Guangzhou (Wuhan), se observó que solo el 5% de los casos índice eran niños. En el estudio anterior de Hunan, de los 114 grupos familiares solo un niño menor de 14 años era el caso índice en el hogar. En un estudio de una colección internacional de grupos familiares de Covid 19, se descubrió que un niño era el caso índice en un hogar en solo el 10% de los grupos. Hay quien explica esto por el cierre temprano de las escuelas. Pero es solo una hipótesis. Una hipótesis que cuestiona el estudio realizado en Australia en centros escolares (Primaria e Institutos): En dicho estudio se encontraron con que en 15 centros escolares (10 escuelas secundarias y 5 escuelas primarias) se identificaron un total de 18 casos Covid 19 (9 estudiantes y 9 empleados) entre el 5 de marzo de 2020 y el 3 de abril de 2020. El personal de salud pública identificó 863 contactos cercanos en estas 15 escuelas. De los 863 contactos cercanos, solo dos estudiantes han sido identificados como casos secundarios. Uno de ellos fue diagnosticado mediante una prueba de hisopo de nariz / garganta y otro tuvo una prueba de anticuerpos positiva 4 semanas después de su exposición.

De los estudios enumerados anteriormente podemos determinar que:

  1. Los niños parecen significativamente menos propensos a adquirir Covid 19 que los adultos cuando están expuestos-
  2. Existe evidencia razonable de que hay significativamente menos niños infectados en la comunidad que adultos.
  3. Los niños rara vez son el caso índice en los cluster familiares en la literatura hasta la fecha.
  4. No está claro cuál es la probabilidad de que un niño infectado transmita la infección en comparación con un adulto infectado, pero no hay evidencia de que sean más infecciosos.
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